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Food Safety Modernization Act What You Need to Know Now

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Kurt Deibel, vice president of quality and food safety for H.J. Heinz, makes his presentation at the 2012 Food Automation & Manufacturing Conference and Expo

Fuente: FoodEngineeringMag

Normas Microbiológicas Hector Massaguer

Todo lo que estamos considerando debe estar dentro de las buenas pautas de fabricación. Se deben tener en cuenta los resultados obtenidos de los estudios epidemiológicos. Se debe considerar en toda industria alimentaria el Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC).

Todo se recoge en una comisión internacional para la estandarización microbiológica de los alimentos, ICMSF, que es la que elabora el códex alimentario, donde se recogen las normas microbiológicas adecuadas. Las normas son de un alimento dado, puede haber variaciones entre ellos.

La primera norma data de principios de siglo, de las hamburguesas. Más adelante se regularon la leche y otros alimentos.
Una norma puede constar de criterios preceptivos o consultivos:
  • Preceptivos: Patrón microbiológico que contiene criterios de importancia microbiológica a nivel de patógenos.
  • Consultivos: Los criterios son una especificación microbiológica del producto final destinado a aumentar.
La norma constará de 5 apartados:
  • Relación de patógenos y toxinas que puede haber en el alimento
  • Métodos analíticos
  • Plan de muestreo
  • Límites microbianos considerados adecuados
  • Nº de unidades a analizar en el plan de muestreo
El plan de muestreo es muy importante:
  • Categoría 2: n, c, m
    • n: número de muestras de lote
      c: número de muestras que no deben pasar de m
      m: máximo criterio microbiológico
  • Categoría 3: n, c, m, M
    • n: número de muestras de lote
      c: número de muestras que no deben pasar de m
      m: máximo criterio microbiológico
      M: número máximo de valor por individuo
    Siempre existe la posibilidad de que escape algún patógeno a los estudios microbiológicos, o incluso toxinas. Normalmente no deberá haber ninguna de ellas, por lo que deberemos reducir esta probabilidad al mínimo.

    Se ha de tener siempre presente que las marcas que se asocian a algún problema sanitario tienen graves problemas y acaban desapareciendo. La idea hace años era asegurar que el producto es sano, realizando estudios sobre estos productos. Hemos de tener siempre en mente las BPF. Si las materias primas no tienen ningún patógeno y no se le añade en el proceso, el producto final tampoco tendrá ninguno. Hemos de considerar todas las etapas hasta llegar al consumidor final.

    En general descansará sobre 7 postulados:
    • Relacionar los riesgos o peligros relacionados con las etapas del proceso.
    • Determinar los puntos críticos de control necesarios para controlar los riesgos determinados.
    • Establecer los límites críticos que no se deben satisfacer en los PCC.
    • Establecer los procedimientos para controlar los PCC.
    • Establecer las medidas correctivas a adoptar cuando exista algún error determinado.
    • Establecer sistemas eficaces de mantenimiento de archivos y de la información que se irá generando.
    • Establecer procedimiento para comprobar que el sistema funciona.
    Dependiendo del alimento y su consumidor final los riesgos pueden ser diferentes. Siempre hemos de considerar un diagrama con las etapas del proceso, para determinar que el alimento es seguro.

    Hemos de determinar los puntos críticos o los puntos críticos de control.
    Punto de control (PC)
    Es un punto del sistema en que la pérdida de control no entraña un riesgo inadmisible para la salud.

    Punto de control crítico (PCC)
    Es un punto donde se puede ejercer un control, de manera que el riesgo se reduzca al mínimo.

    Límite crítico

    Tolerancias prescritas que se deben satisfacer para garantizar que un PCC realmente control un riesgo microbiológico para la salud.

    Control

    La secuencia planificada de determinaciones u observaciones de un procedimiento con límites críticos.

    Verificación

    Métodos o procedimientos a seguir para asegurarse de que se cumplen los límites.

    Todo esto se recoge en el APPCC.

    Se ha de tener siempre en cuenta que no existe ninguna actividad humana que no comporte ningún riesgo. La cuantificación de riesgos puede ser debida a la demanda de la población. Al hacer la evaluación de riesgos se deben considerar todas las posibilidades.

    Si en nuestro análisis de riesgo se ve la evidencia de un peligro, se deben tomar todas las medidas para minimizarlo. En ocasiones el análisis de riesgo puede dar lugar a situaciones perniciosas:
    • Se pueden producir alteraciones de la población.
    • Puede ser que no prevenga enfermedades.
    • Al reducirse el riesgo pueden producirse pérdidas económicas.
    Los alimentos bajo ningún concepto pueden producir enfermedades. No se puede consentir que haya un riesgo de que un alimento produzca una enfermedad.

    Ver también: Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV | Parte V | Parte VI | Parte VII | Parte VIII | Parte IX | Parte X | Parte XI | Parte XII | Parte XIII | Parte XIV | Parte XV

    Food Safety Microbiology, Sanitation and HACCP

    The Science of Chocolate - 2nd Edition Stephen T. Beckert

    The Science of Chocolate

    A pedido de Hess

    Table of Contents
    Chapter 1
    The History of Chocolate
    Chapter 2
    Chocolate Ingredients
    Chapter 3
    Cocoa Bean Processing
    Chapter 4
    Liquid Chocolate Making
    Chapter 5
    Controlling the Flow Properties of Liquid Chocolate
    Chapter 6
    Crystallising the Fat in Chocolate
    Chapter 7
    Manufacturing Chocolate Products
    Chapter 8
    Analytical Techniques
    Chapter 9
    Different Chocolate Products
    Chapter 10
    Legislation, Shelf Life and Packaging
    Chapter 11
    Nutrition and Health
    Chapter 12
    Experiments with Chocolate and Chocolate Products

    Bisfenol A en Plásticos de Uso Alimentario

    El uso de esta sustancia en la elaboración de plásticos como envases alimentarios y sus posibles implicaciones en la salud humana reabre la polémica en EE.UU.

    El bisfenol A (BPA) es un producto químico que se utiliza para la elaboración de material plástico que puede ir destinado, entre otras funciones, a entrar en contacto con alimentos. Algunas botellas de plástico, biberones, elementos de vajilla como tazas y platos están compuestos por este policarbonato, un plástico rígido transparente que trae de cabeza a los responsables sanitarios de Canadá y Estados Unidos. El primer país ya ha prohibido el uso de esta sustancia para la elaboración de biberones, y el segundo acaba de dar por finalizado el estudio que concluye que no hay evidencias científicas sobre sus efectos perjudiciales, una postura similar a la que mantiene la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas).

    La ingesta diaria tolerable (IDT) para las personas de bisfenol A es de 0,05 miligramos por kilo de peso corporal al día, según establecía en 2007 la EFSA, que es la cantidad que un consumidor (incluyendo bebés y niños) puede ingerir con seguridad sin efectos dañinos. Considerada como segura, no es probable que esta cantidad se modifique, al menos por ahora, a tenor de la respuesta que ha tenido, junto con la Agencia de Seguridad Alimentaria británica (FSA), una de las principales autoridades en materia de seguridad alimentaria en la Unión Europea, la EFSA.

    Todo ello pese a la preocupación que ha suscitado el uso de esta sustancia en EE.UU. y Canadá como componente en envases destinados a estar en contacto con alimentos. La polémica surgió con la publicación en septiembre de 2008 de un estudio en la revista "JAMA" que advertía que la exposición a esta sustancia superaba los límites establecidos como seguros y que esta exposición podría tener efectos en la salud de las personas, como alteraciones hepáticas o daño neurológico.

    Opiniones encontradas
    Los fabricantes de biberones de Canadá han dejado de utilizar esta sustancia basándose en los estudios que advierten de que el bisfenol A podría alterar el equilibrio hormonal del cuerpo y que la exposición de la población general superaba los límites establecidos como seguros. También en 2008, el Programa Nacional de Toxicología estadounidense, que forma parte de los institutos nacionales de salud del país, mostraba su preocupación por los posibles efectos perjudiciales de esta sustancia en bebés y niños pequeños.

    Distintos organismos europeos afirman que la exposición humana actual a bisfenol A no constituye un riesgo
    Estos resultados han encontrado hace unos días un nuevo aliado en un estudio realizado por expertos de la Escuela de Salud Pública de Harvard, según el cual el policarbonato utilizado para fabricar botellas se asocia a enfermedad cardiovascular y diabetes en humanos. Lo que concluye la investigación es que las personas que durante una semana bebieron de este tipo de botellas (un total de 77) aumentaron en un 69% la cantidad de BPA en su orina.

    Tras estos estudios, la EFSA, que ya había realizado varios análisis sobre estos efectos, determinó que algunos de estos resultados no "son concluyentes" en la relación causa-efecto, ya que no se tienen en cuenta otras valoraciones científicas hechas al respecto. De ahí su decisión de no efectuar una nueva revisión de los límites de ingesta diaria y atendiendo al hecho de que considera que se trata de una sustancia que el cuerpo "metaboliza y elimina de forma rápida".

    También otras instituciones y autoridades se han puesto manos a la obra y han iniciado diversas revisiones sobre los riesgos reales de la exposición al BPA en contacto con alimentos. A la EFSA le han seguido el Instituto Federal para el Análisis de Riesgo alemán, la Agencia de Protección Ambiental danesa, la Autoridad de Seguridad Alimentaria francesa y la Oficina para la Salud Pública suiza, además de la Agencia de Medicamentos y Alimentos estadounidense. Todas ellas concluyen que los niveles establecidos ahora "son seguros" y, por tanto, la exposición de las personas a través de los alimentos no constituye ningún peligro porque la cantidad de sustancia que migra del envase al alimento es mínima.

    Evitar migraciones
    Uno de los problemas que plantea el uso de BPA en la elaboración de materiales en contacto con alimentos, al igual que cualquier otro material que contenga sustancias químicas y sea utilizado para este fin, es la migración de sustancias del envase al alimento. Según la EFSA, sin embargo, estos niveles de migración son menores a los 10 microgramos por kilo de alimentos, una cifra muy inferior a lo que establece la normativa y que sitúa este límite en los 600 microgramos por kilo de alimento. En junio de 2008 el organismo volvía a actualizar los datos sobre la seguridad de los biberones elaborados con policarbonato y otras botellas y otros envases como latas y bebidas revestidas con resinas epoxi, otro de los elementos utilizados en la elaboración de plásticos.

    El bisfenol A, una sustancia química orgánica, es fundamental para producir policarbonato, un plástico con unas particularidades (alta resistencia al calor, duradero y gran transparencia) que lo hacen idóneo para la elaboración de infinidad de objetos, como DVD, electrodomésticos, gafas de sol, material médico (respiradores o equipos de diálisis), biberones y botellas reutilizables, y techos en los coches o cascos deportivos.
    ENVASES INTELIGENTES BAJO NORMA
    La tecnología alimentaria de los últimos años se ha centrado de forma especial en el desarrollo de nuevos envases, los denominados activos e inteligentes, cuyas particularidades responden a una mayor prolongación de la vida útil de los alimentos y a un mejor mantenimiento de su estado. Uno de los objetivos es incorporar, de forma intencionada, componentes que liberan sustancias en el alimento o en su entorno. Ahora, el uso de estos materiales cuenta con una nueva regulación europea, aprobada el pasado mes de mayo, por la que se establecen los requisitos específicos que permiten su comercialización.

    Uno de estos requisitos es la creación de una lista comunitaria de sustancias que pueden utilizarse para la elaboración de este tipo de materiales. La norma establece que antes de introducirlas en un envase, estas sustancias deben ser analizadas y autorizadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). En este sentido, debe tenerse en cuenta que hay numerosos tipos de materiales activos e inteligentes, y que las sustancias responsables de esta función pueden estar incorporadas directamente en el material (plástico, papel o cartón) o ir en un recipiente aparte. El hecho de que este tipo de sustancias se incorporen en el alimento obliga a establecer condiciones para que este uso sea seguro, unas condiciones similares a las que se aplican en el caso de aditivos y enzimas alimentarias.

    Autor: MARTA CHAVARRÍAS
    Fuente: Consumer Eroski