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Composición Química del Petróleo Tecnología Petrolera

Los núcleos extraídos de las formaciones revelan características de la composición de las rocas y del petróleo dentro de sus poros.

Genéricamente hablando, la palabra petróleo se emplea para designar cada uno de los compuestos químicos líquidos resultantes de la combinación del carbono (C) con el hidrógeno (H).

En la industria petrolera, la palabra hidrocarburos abarca estos compuestos en sus cuatro estados: gaseoso, líquido, semisólido y sólido.

En la naturaleza hay acumulaciones que son puro gas. El gas puede ser seco o húmedo, según la impregnación de hidrocarburos líquidos que contenga. En estado líquido se presentan los petróleos livianos, medianos y pesados. Sin embargo, algunos petróleos pesados y extrapesados son líquidos o semilíquidos en el yacimiento, debido a la temperatura. Estos petróleos tienden a ser semisólidos, o sea de muy poca fluidez o alta viscosidad en la superficie.

En las emanaciones o menes, debido al enfriamiento, al contacto con el aire, a la acción del sol y de las aguas, los hidrocarburos más livianos se evaporan paulatinamente y el petróleo se torna semisólido o sólido, según la severidad de la acción de los elementos del ambiente.

Estas combinaciones de carbono e hidrógeno en su forma natural (petróleo, petróleo crudo, o crudos) son sometidas a procesos de transformación (refinación) que rinden centenares de derivados (productos).

Una extensa gama de estos productos tiene un alto contenido de hidrógeno y son líquidos a temperaturas ambientales y también son susceptibles a la vaporización. Ciertos productos, mezclados con aire, forman carburantes (ejemplo: las gasolinas para el parque automotor) cuyo poder calorífico promedio es de 10.555 kilocalorías/kilo (19.000 BTU/libra).

El alto poder calorífico de los carburantes se debe al hidrógeno, cuyo poder es de 28.886 kilocalorías/kilo (52.000 BTU/libra), por una parte, y por la otra al carbono cuyo poder calorífico de combustión es de 8.055 kilocalorías/kilo (14.000 BTU/libra).

Es muy interesante, física-químicamente hablando, cómo estos dos elementos, uno gas y el otro sólido, se combinan en la naturaleza para formar tan extensa variedad de hidrocarburos. Además, aparte de los elementos radiactivos, estos dos tienen más poder calorífico individual de combustión directa que el resto de los elementos.

Si se quisiera utilizar el hidrógeno solo como carburante para aprovechar su alto poder calorífico de combustión (por ejemplo, en un automóvil), la intención se frustraría por lo siguiente: el tanque o la bolsa requerida para depositar el hidrógeno equivalente a un litro de gasolina sería casi la tercera parte del tamaño del carro. El hidrógeno puede ser comprimido pero se necesita un cilindro (tanque) muy fuerte, cuya construcción requeriría, aproximadamente, 275 kilos de acero por cada kilo de hidrógeno.

Si se quisiera utilizar el carbono solo como combustible en una máquina de combustión interna, también habría obstáculos: es sólido y no puede ser vaporizado apreciablemente sino a temperaturas por encima de 3.482 °C (6.300 °F).

Notará el lector el uso del Sistema Métrico y el Sistema Angloamericano. Esto se debe a que, por razones obvias, internacionalmente la industria petrolera maneja ambos sistemas, según las exigencias. Además, la fuente preponderante de publicaciones petroleras la constituye los Estados Unidos de América.


Fuente: El Pozo Ilustrado - FONCIED

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