Según la ONU (Organización de las Naciones Unidas) el 80% de la población mundial recibe y consume el 20% de los recursos disponibles en el planeta. Esta injusticia no sólo es económica, social, ambiental y ecológica, también es ALIMENTARIA.
En los países donde la desigualdad es más grande, el 10% de la población recibe un ingreso igual al que recibe todo el otro 90%. Es decir que una persona tiene la misma riqueza que las otras nueve personas juntas.
Esto sucede en México, Brasil, Colombia, Bolivia, Zaire, Zambia, por citar solamente algunos.
Estas desigualdades traen como consecuencia la aparición de millones de niños que tienen que trabajar en lugar de ir a la escuela, jugar y divertirse, además de estar condenados a vivir en hogares con problemas sanitarios, viviendas pobres, educación y alimentación insuficientes.
Según la ONU (Organización de las Naciones Unidas) el 80% de la población mundial recibe y consume el 20% de los recursos disponibles en el planeta. Esta injusticia no sólo es económica, social, ambiental y ecológica, también es ALIMENTARIA.
En los países donde la desigualdad es más grande, el 10% de la población recibe un ingreso igual al que recibe todo el otro 90%. Es decir que una persona tiene la misma riqueza que las otras nueve personas juntas.
Esto sucede en México, Brasil, Colombia, Bolivia, Zaire, Zambia, por citar solamente algunos.
Estas desigualdades traen como consecuencia la aparición de millones de niños que tienen que trabajar en lugar de ir a la escuela, jugar y divertirse, además de estar condenados a vivir en hogares con problemas sanitarios, viviendas pobres, educación y alimentación insuficientes.
La elasticidad precio de la demanda (EPD, PED, Ep o Ed) es una medida utilizada en economía para mostrar el grado de respuesta, o elasticidad, de la cantidad demandada de un bien o servicio a los cambios en el precio de dicho bien o servicio. Otorga el cambio porcentual de la cantidad demandada en relación a un cambio porcentual en el precio, considerando que el resto de determinantes de la demanda, como la renta, permanecen constantes (ceteris paribus). Fue concebida por el economista inglés Alfred Marshall.
Las elasticidades del precio son casi siempre negativas, aunque los analistas tienden a ignorar el signo, pese a que ello pueda conducir a ambigüedades. Solamente los bienes que no se ajustan a la ley de demanda, como los de Veblen o Giffen, tienen una EPD positiva. En general, la demanda de un bien se considera inelástica (o relativamente inelástica) cuando la EPD es menor que uno (en su valor absoluto); esto sucede cuando los cambios en el precio tienen un efecto relativamente pequeño en la cantidad demandada del bien. La demanda de un bien se considera elástica (o relativamente elástica) cuando su EPD es mayor que uno (nuevamente, en su valor absoluto); es decir, cuando los cambios en el precio tienen un efecto relativamente grande en la cantidad del bien demandada.
Los ingresos se maximizan cuando el precio se fija de forma que la EPD sea igual a uno. La EPD de un bien puede también utilizarse para predecir la incidencia (o "carga") de un impuesto en un bien. Se utilizan varios métodos de estudio para determinar la elasticidad de un precio, incluyendo pruebas de mercado, análisis de ventas históricas y análisis conjuntos.
La elasticidad precio de la demanda (EPD, PED, Ep o Ed) es una medida utilizada en economía para mostrar el grado de respuesta, o elasticidad, de la cantidad demandada de un bien o servicio a los cambios en el precio de dicho bien o servicio. Otorga el cambio porcentual de la cantidad demandada en relación a un cambio porcentual en el precio, considerando que el resto de determinantes de la demanda, como la renta, permanecen constantes (ceteris paribus). Fue concebida por el economista inglés Alfred Marshall.
Las elasticidades del precio son casi siempre negativas, aunque los analistas tienden a ignorar el signo, pese a que ello pueda conducir a ambigüedades. Solamente los bienes que no se ajustan a la ley de demanda, como los de Veblen o Giffen, tienen una EPD positiva. En general, la demanda de un bien se considera inelástica (o relativamente inelástica) cuando la EPD es menor que uno (en su valor absoluto); esto sucede cuando los cambios en el precio tienen un efecto relativamente pequeño en la cantidad demandada del bien. La demanda de un bien se considera elástica (o relativamente elástica) cuando su EPD es mayor que uno (nuevamente, en su valor absoluto); es decir, cuando los cambios en el precio tienen un efecto relativamente grande en la cantidad del bien demandada.
Los ingresos se maximizan cuando el precio se fija de forma que la EPD sea igual a uno. La EPD de un bien puede también utilizarse para predecir la incidencia (o "carga") de un impuesto en un bien. Se utilizan varios métodos de estudio para determinar la elasticidad de un precio, incluyendo pruebas de mercado, análisis de ventas históricas y análisis conjuntos.
Hay algunos bienes cuya demanda es muy sensible al precio, pequeñas variaciones en su precio provocan grandes variaciones en la cantidad demandada. Se dice de ellos que tienen demanda elástica.
Los bienes que, por el contrario, son poco sensibles al precio son los de demanda inelástica o rígida. En éstos pueden producirse grandes variaciones en los precios sin que los consumidores varíen las cantidades que demandan. El caso intermedio se llama de elasticidad unitaria.
La elasticidad de la demanda se mide calculando el porcentaje en que varía la cantidad demandada de un bien cuando su precio varía en un uno por ciento. Si el resultado de la operación es mayor que uno, la demanda de ese bien es elástica; si el resultado está entre cero y uno, su demanda es inelástica.
Los factores que influyen en que la demanda de un bien sea más o menos elástica son:
Tipo de necesidades que satisface el bien. Si el bien es de primera necesidad la demanda es inelástica, se adquiere sea cual sea el precio; en cambio si el bien es de lujo la demanda será elástica ya que si el precio aumenta un poco muchos consumidores podrán prescindir de él.
Existencia de bienes sustitutivos. Si existen buenos sustitutos la demanda del bien será muy elástica. Por ejemplo, un pequeño aumento en el precio del aceite de oliva puede provocar que un gran número de amas de casa se decida por usar el de girasol.
Importancia del bien en términos de coste. Si el gasto en ese bien supone un porcentaje muy pequeño de la renta de los individuos, su demanda será inelástica. Por ejemplo, el lápiz. Las variaciones en su precio influyen muy poco en las decisiones de los consumidores que desean adquirirlos.
El paso del tiempo. Para casi todos los bienes, cuanto mayor sea el período de tiempo considerado mayor será la elasticidad de la demanda. Puede ser que al aumentar el precio de la gasolina, su consumo no varíe mucho, pero al pasar el tiempo podrá ser substituida en algunos de sus usos por el carbón, en otros usos por el alcohol, de forma que la disminución en la demanda sólo se nota cuando pasa el tiempo.
El precio. finalmente hay que tener en cuenta que la elasticidad de la demanda no es la misma a lo largo de toda la curva. Es posible que para precios altos la demanda sea menos elástica que cuando los precios son más bajos o al revés, dependiendo del producto de que se trate.
Hay diferentes clases de elasticidadades. El fenómeno que hemos estado analizando bajo el nombre de "elasticidad" a secas, podríamos haberlo llamado con mayor propiedad elasticidad-precio ya que se trataba de medir la sensibilidad de la demanda a las variaciones en los precios. Pero la demanda puede ser también más o menos sensible a otros factores. Llamaremos elasticidad-renta a la medida de la sensibilidad de la demanda de un bien a las variaciones en la renta del consumidor. Llamaremos elasticidad cruzada a la medida de la sensibilidad de la demanda de un bien a las variaciones en el precio de otros bienes.
Según vimos antes, cuando la renta de un individuo aumenta, su consumo de todos los bienes aumentará también. Sin embargo eso no es siempre cierto. Hay algunos bienes, los llamados bienes inferiores, que se caracterizan por el hecho de que al aumentar la renta de los individuos disminuye el consumo de ellos. El ejemplo clásico es el de las patatas o, en general, el de los alimentos ricos en féculas. Conforme aumenta la renta de los individuos y de las sociedades, estos alimentos son substituidos por otros más ricos en proteínas, la carne, por ejemplo. Hay otros bienes, por el contrario, cuyo consumo aumenta más que proporcionalmente al aumentar las rentas. Son los bienes de lujo.
Para medir la sensibilidad de los bienes a las variaciones en la renta de los individuos se utiliza el concepto de elasticidad-renta: porcentaje en que varía la cantidad demandada de un bien cuando la renta del consumidor varía en un uno por ciento. En el caso de los bienes inferiores, la elasticidad-renta es negativa ya que el aumento de ésta provoca la contracción de la demanda de aquellos. La elasticidad-renta de los bienes de lujo es muy alta ya que las variaciones en la renta provocan grandes variaciones en la cantidad demandada. Los bienes de primera necesidad, a diferencia de los bienes inferiores, tienen la elasticidad-renta de la demanda positiva pero muy pequeña, en otras palabras, su demanda es inelástica con respecto a la renta.
Finalmente, los bienes normales mostrarán una elasticidad-renta unitaria, es decir, su demanda aumentará aproximadamente en la misma proporción en que lo haga la renta de los individuos.
Las relaciones que existan entre bienes permiten otra forma de clasificación. Se llaman bienes complementarios a los que son consumidos conjuntamente: los coches y la gasolina, los canarios y las jaulas. La peculiaridad de estos bienes es que cuando aumenta el precio de uno disminuye la cantidad demandada del otro. El fenómeno opuesto puede observarse en el caso de los bienes sustitutivos o sustituibles, los que pueden utilizarse de forma alternativa: el aceite de oliva y el de girasol. En este caso el aumento del precio de uno provoca el aumento de la cantidad demandada del otro.
Para medir la sensibilidad de la demanda de un bien a las variaciones en el precio de otro se utiliza la elasticidad cruzada: porcentaje en que varía la cantidad demandada de un bien cuando el precio de otro varía en un uno por ciento. La elasticidad cruzada será positiva si las variaciones en el precio y en la cantidad demandada van en el mismo sentido, es decir, en el caso de los bienes sustitutivos. Como el sentido del cambio es diferente entre el precio y la demanda de los bienes complementarios, su elasticidad cruzada será negativa.
Table of Contents
Chapter 1 Introduction to Economics
Chapter 2 Demand, Supply, and Equilibrium
Chapter 3 Unemployment, Inflation, and National Income
Chapter 4 Consumption, Investment, Net Exports, and Government Expenditures
Chapter 5 Traditional Keynesian Approach to Equilibrium Output
Chapter 6 Fiscal Policy
Chapter 7 The Federal Reserve and Monetary Policy
Chapter 8 Monetary Policy and Fiscal Policy
Chapter 9 Economic Growth and Productivity
Chapter 10 International Trade and Finance
Chapter 11 Theory of Consumer Demand and Utility
Chapter 12 Production Costs
Chapter 13 Perfect Competition
Chapter 14 Monopoly
Chapter 15 Monopolistic Competition and Oligopoly
Chapter 16 Demand for Economic Resources
Chapter 17 Pricing of Wages, Rent, Interest, and Profits
Table of Contents
PART I. THE THEORY OF CONSUMER BEHAVIOR 1.1. Budget Constraint 1.2. Satisfaction 1.3. Optimal Choice 1.4. Comparative Statics 1.5. Endowment Model 1.6. Bads 1.7. Search Theory 1.8. Behavioral Economics
PART II. THE THEORY OF THE FIRM 2.1. Production Function 2.2. Input Cost Minimization 2.3. Output Profit Maximization 2.4. Input Profit Maximization 2.5. Consistency in the Theory of the Firm 2.6. Monopoly 2.7. Game Theory
PART III. THE MARKET SYSTEM 3.1. Partial Equilibrium 3.2. General Equilibrium
Integrating economic theory, policy analysis and spreadsheet modelling.
Table of Contents
PART I
Analysis of price policies
PART II
Analysis of structural policies
PART III
Multi-market models
PART IV
Budget policy and priority setting